25 julio 2006

Bioseguridad en aves de corral


La bioseguridad es un concepto relativo a la prevención de enfermedades, que incluye tanto la entrada de éstas a un predio (infección), como su salida (diseminación). Ésta debe ser practicada por todos los propietarios de aves de planteles industriales de carne y huevos, además de:

Tenedores familiares de aves y agricultura campesina;
Cooperativas;
Mataderos;
Criaderos de aves ornamentales;
Tiendas de mascotas;
Centros de rescate y rehabilitación de fauna silvestre;
Criaderos de aves para exhibición, entre otros.

La pérdida o ausencia de las medidas de bioseguridad de un plantel aumentan el riesgo de entrada de enfermedades o infecciones a las unidades de producción, a los mercados o a cualquier operación comercial o familiar.

Para cumplir con los objetivos de la bioseguridad, los productores de aves deben fortalecer las prácticas asociadas, a fin de prevenir la introducción del virus de la IA a sus planteles. A continuación se señalan las medidas básicas de bioseguridad que deben ponerse en práctica.

Alimentos Transgenicos


CONTROLAR LOS TRANSGENICOS (EFE) Según Greenpeace, es imprescindible que se establezcan reglas internacionales para el control de organismos transgénicos, "pues su liberación al ambiente representa un riesgo para la diversidad biológica global y la salud". La carencia de legislaciones nacionales hace necesaria una regulación internacional para contrarrestar la presión de Estados Unidos -productor del 74 por ciento de los cultivos transgénicos del mundo- sobre los países a los que exporta alimentos, según señaló Greenpeace en un comunicado. Según el grupo ecologista, el gobierno mexicano mantiene una actitud contradictoria respecto a los transgénicos. Si bien exige que se incluya una "consideración especial" en el Protocolo para los países originarios de cultivos, como México, al mismo tiempo "permite la entrada irrestricta" al país de millones de toneladas de maíz transgénico procedente de EEUU, denunció Greenpeace. "Lo absurdo es que siendo México centro de origen del maíz no haga nada frente a las importaciones de maíz transgénico", manifestó Liza Covantes, coordinadora de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace en el país.

"Ninguno de los alimentos que a diario nos llevamos a la boca son naturales", pues todos, vegetales y animales, "han sufrido un proceso de domesticación genética que ha tenido por finalidad eliminar sus sustancias tóxicas más notables", afirmó el director del departamento de biotecnología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, MAdrid, Francisco García Olmedo.

Los productos transgénicos mezclan aspectos contradictorios. La manipulación genética de cultivos permite desarrollar tanto productos con toxinas insecticidas, disminuyendo el uso de defensivos agrícolas que pueden dañar el medio ambiente, como alimentos con propiedades vitamínicas y proteicas, que pueden mejorar los indicadores sociales en los países en desarrollo. Por otra parte, se han abierto interrogantes acerca de los posibles efectos de los productos transgénicos sobre la bioseguridad y la biodiversidad y de los riesgos de su consumo. Los diversos actores que intervienen en el debate acerca de esos productos mantienen posiciones dispares en lo que se refiere a su comercialización. El proceso de negociación y posterior aprobación del Protocolo de Bioseguridad, así como las contiendas acerca de la aceptación del principio precautorio o de las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para restringir la producción y comercialización de los transgénicos, mostraron grandes divergencias entre gobiernos.

21 julio 2006

Ley 19.300 Bases Generales del Medio Ambiente

La presente normativa regula el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, la protección del medio ambiente, la preservación de la naturaleza y la conservación del patrimonio ambiental, sin perjuicio de lo que otras normas legales establezcan sobre la materia.

La Ley se publica el 1° de marzo de 1994 y establece además, entres otros instrumentos de gestión ambiental, un sistema obligatorio de evaluación de impacto ambiental para proyectos de inversión públicos y privados.

Ley 19.300 de Bases Generales del Medio Ambiente
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Marco del Protocolo de Bioseguridad y del futuro acuerdo ALCA

Construcción de Capacidades para el uso seguro y sustentable de la Biotecnología Agro-alimentaria en América Latina y el Caribe, en el marco del Protocolo de Bioseguridad y del futuro acuerdo ALCA.

Paises Participantes: Chile (País Ejecutor), Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Grenada, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad & Tobago

Período de Ejecución: Enero 2004 – Diciembre 2006

El objetivo general es reforzar las capacidades nacionales y regionales en:La evaluación y manejo de riesgo de organismos vivos modificados (OVMs) y alimentos derivados, En la gestión e innovación de la industria biotecnológica agrícola, En la percepción del público sobre los OVMs, En la generación de información para redes nacionales e internacionales en Bioseguridad, que incluyen a instituciones del sector público, privado y universidades.

Más Información respecto al Proyecto
Foro Global de Biotecnología en formato pdf

Regulaciones de bioseguridad en Chile

Los países signatarios de la Convención sobre la Diversidad Biológica acordaron establecer un Protocolo sobre Seguridad de la Biotecnología, el que fue aprobado por consenso en Montreal, Canadá, el 29 de enero de 2000. El objetivo de este protocolo es contribuir a garantizar un adecuado nivel de protección en cuanto a la transferencia, manipulación y utilización segura de organismos genéticamente modificados (OGMs) resultantes de la biotecnología moderna, que puedan tener efectos adversos para la conservación y utilización sostenible de la biodiversidad, teniendo en cuenta también los riesgos para la salud humana, y centrándose concretamente en los movimientos transfronterizos.

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Reducir los potenciales riesgos de la biotecnología

La biotecnología ha sido situada como disciplina de primer orden en el desarrollo de la región. Sin embargo, pese al gran impacto que esta aplicación tecnológica ha producido en campos como la medicina, industria, sector acuícola, forestal, agrícola y pecuaria, existe una baja aceptación de estos beneficios por parte del consumidor.
Según el decano de la facultad de Ciencias Forestales, Fernando Drake, “hay preocupación pública, per se, respecto a los alimentos, siendo aquellos derivados de cultivos genéticamente modificados, un área de preocupación respecto a la seguridad alimentaria”. Drake intervino en la inauguración del diplomado en Bioseguridad, que en la modalidad combinada de clases presenciales y educación a distancia, se realiza hasta abril de 2003 en la Universidad, con la participación de 6 especialistas de diferentes países.

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LA BIOÉTICA COMO SOPORTE DE LA BIOSEGURIDAD


Introducción

La atención médica en general, y más la atención quirúrgica, están muy condicionadas por la posibilidad de contaminar al paciente con microorganismos externos, que pueden ser causa desde patologías tan comunes como un resfrío hasta enfermedades tan graves como la hepatitis o el SIDA. En el ejercicio de la odontología, especialidad preferentemente quirúrgica, existe una alta posibilidad de contaminar a los pacientes, al personal o a quien está prestando la atención. El medio bucal es el hábitat normal de 300 especies distintas de microorganismos que están presentes cuando el dentista realiza sus tratamientos.

El paciente y el personal que trabaja con el odontólogo desconocen las características de la flora de la boca, los mecanismos de transmisión de las enfermedades susceptibles de ser contraídas en la atención dental y las consecuencias de estas enfermedades, por lo tanto, la responsabilidad de velar por la seguridad de todo su entorno es del cirujano dentista.

Lo habitual en odontología, así como en otras especialidades de la medicina, es que el profesional asuma un rol vertical y que lo que él dictamina para su paciente o para los procedimientos que se realizan bajo su dirección debe ser acatado sin mucho cuestionamiento por parte del resto de los involucrados. En bioseguridad esto es aún más marcado. El conocimiento profundo y la experiencia en la aplicación de las normas de bioseguridad no son habituales en odontología. Se han hecho progresos importantes: el uso de barreras como la mascarilla y los guantes de procedimiento prácticamente son de aplicación universal, pero ello es porque son las medidas que el paciente puede controlar fácilmente. Sin embargo, las de mayor importancia tienen todavía mucho camino por recorrer. La reflexión bioética es de crucial importancia en la formación del odontólogo, tanto en la apropiación de valores como en crear conciencia sobre la aplicación de normas de bioseguridad. Como señala Fernando Lolas, se trata de "atenuar los dilemas" que en esta área se le presentan al clínico(1).

Responsabilidad con el medio ambiente

La actividad odontológica, al igual que todas las actividades humanas, produce desechos que pueden afectar al medio ambiente. Desde la manufactura de los equipos e instrumental dental hasta la aplicación de medidas preventivas, como la fluorización del agua potable o las aplicaciones que hacemos directamente a la población mediante colutorios, barnices o el flúor presente en los materiales de restauración, tenemos subproductos que interactúan con el medio ambiente e influyen en los procesos naturales. La ecoética debe estar presente en todos los niveles de la actividad odontológica. Son innumerables los trabajos que entregan evidencia acerca de los efectos de los biomateriales sobre el medio ambiente. A modo de ejemplo, mencionemos la posibilidad de aumentar el mercurio residual en los cursos de aguas servidas(2) y cómo ello puede influir en los alimentos provenientes del mar.

Responsabilidad con los pacientes

Sobre la base de que la odontología es una actividad quirúrgica, sea sobre tejidos duros o blandos de la cavidad bucal, existe la posibilidad de contaminar a nuestro paciente con microorganismos patógenos. Para disminuir este riesgo existen protocolos de atención para todas las acciones que se realizan en odontología. Éstos han extremado la aplicación de barreras e implican asignación de recursos a este aspecto de la prestación.

En las últimas dos décadas, a partir de lo anterior y por la generalización de la aplicación de políticas económicas de libre mercado, se produce el siguiente cuadro:
- Los pacientes se informan del riesgo de contaminarse en las consultas dentales y exigen clínicas limpias y uso de guantes durante la atención.
Preguntan por la esterilización del instrumental.
- Los dentistas toman conciencia y temen contagiarse mientras atienden a sus pacientes. Implementan normas de bioseguridad.
- La economía mundial se vuelca hacia políticas de libre mercado y la salud entra en procesos de libre competencia.
- Los costos de la aplicación de normas de bioseguridad son asumidos con cargo a las utilidades de los dentistas o servicios dentales, y los aranceles de referencia de las prestaciones dentales no son recalculados.
- Ante la baja evidencia de contagio durante la atención dental, aparecen cuestionamientos a la aplicación universal de las normas de bioseguridad por el costo que ellas implican.
- Dada esta situación, la seguridad de los pacientes sólo depende de la convicción del dentista tratante de aplicar las normas de manera universal.

Responsabilidad con el personal

Los cirujano dentistas habitualmente deben delegar una serie de tareas que se realizan en el consultorio dental. Esto por la imposibilidad de realizar todas las acciones personalmente y por la mayor eficiencia que se logra en la entrega de los servicios.

El personal que realiza labores de aseo de los consultorios, preparación del instrumental quirúrgico y del recinto de atención, y de asistencia al profesional tratante, a menudo no comprende la importancia de las normas de bioseguridad. El odontólogo adquiere entonces el carácter de depositario de las capacidades necesarias para organizar la atención, educando a su personal y controlando que no incurra en conductas de riesgo.

Las facultades de odontología de todo el mundo incluyen en sus contenidos curriculares la capacitación en microbiología y patología oral. No ocurre lo mismo en los planes de estudio de los asistentes y laboratoristas dentales o, por lo menos, no con el rigor académico que se hace en odontología. Esta realidad deja con la responsabilidad del equipo de salud bucal al dentista, único con la capacidad necesaria para evaluar los riesgos en que pueda incurrir su personal.

Responsabilidad con la sociedad

Si los cirujano dentistas toman conciencia de la responsabilidad que asumen al ejercer la odontología y están convencidos de que: a) durante el ejercicio de su profesión no pueden hacer daño a sus pacientes ni al medio ambiente; b) todas sus acciones deben ser realizadas de la misma manera a todos sus pacientes; c) las prestaciones que ellos realizan para curar las patologías que presentan sus enfermos son la mejor indicación y significarán una mejor calidad de vida; d) durante la entrega de sus servicios usan todos los elementos disponibles para proteger al personal, a sí mismos y al medio ambiente, y e) la sociedad les ha entregado la responsabilidad de los cuidados de la salud bucal, tanto preventivos como restaurativos, entonces se estarán aplicando los principios básicos de la bioética y, como consecuencia de ello, la bioseguridad -necesaria en su práctica- estará sólidamente apoyada en esos principios. Sus pacientes serán beneficiados por sus acciones y serán atendidos en igualdad de condiciones.

Responsabilidad en la formación

Es una realidad que el mercado esta regulando la atención odontológica prácticamente en todo el mundo; sin embargo, también lo está haciendo en la oferta de formación de cirujano dentistas, con el riesgo de que las faltas a la ética que se producen en el ámbito financiero se produzcan también en la actividad de las escuelas dentales. Esto ha provocado que autores como Whitehead y Novak propongan la aplicación de modelos de auditoría ética a las escuelas dentales(3).

Es importante destacar que entre los responsables de formar a los nuevos dentistas existe la inquietud por cuestionar y analizar la forma en que se entregan los principios éticos y cómo los alumnos los aplican en su vida(4).

La organización de la atención clínica por parte de los alumnos de una escuela dental de pregrado es una tarea de gran complejidad. Ellos son prestadores de servicios en salud bucal a pacientes que les son entregados para realizar sus programas clínicos. La dirección de la escuela debe entregar todos los elementos necesarios para que la práctica de los alumnos sea segura para todos los actores involucrados; éste un factor que, necesariamente, puede producir distorsiones en los niveles de bioseguridad aplicados, principalmente por el costo que estas medidas implican.

Relatividad de las normas

Sabemos que las unidades en las que trabajan los alumnos de las escuelas dentales de pregrado usan mangueras de agua que se contaminan(5). A este respecto, la Universidad de Talca realizó una evaluación del agua que pasa por esos conductos y los resultados arrojaron una amplia distribución de la concentración microbiana que va más allá de la norma(6). Esta autoevaluación no es frecuente, como tampoco la aplicación de normas que impidan esta contaminación en los equipos dentales, no sólo de las escuelas, sino en los equipos de las clínicas dentales instaladas en la Región Metropolitana en Chile.

En el mercado existen sistemas que permiten la desinfección de las vías de agua de los equipos dentales, pero no es una obligación instalarlos en todas las clínicas que están operando en el país.

También es una realidad que los servicios de salud con más recursos pueden fiscalizar más, que los controles de niveles socioeconómicos más altos están más expuestos a la crítica y que la inspección extrema de servicios pobres puede impedir que se entreguen los pocos servicios posibles. Las normas se aplican midiendo su efecto en la estadística de atención: no impedir la atención dental en un consultorio o en un servicio privado sólo porque en ellos no existe un sistema de descontaminación de las vías de agua.

La actualización de conocimientos que permiten mantener una atención segura no es obligatoria1. La recertificación de capacidades profesionales en odontología es voluntaria y sólo afecta a los especialistas. Los cirujano dentistas de ejercicio liberal en odontología general, que corresponden a más del 80% de los cirujano dentistas en Chile2, no tienen obligación de actualizar sus conocimientos en bioseguridad.

Si hemos convenido3 en que los valores individuales son el soporte para que los cirujano dentistas apliquen diariamente y en todo momento las normas de bioseguridad, ellos deben ser entregados o reforzados en la formación de pregrado de las escuelas dentales, estableciendo una malla o modelo moral que les permita tomar conciencia de los riesgos, para que creen estrategias para enfrentarlos y, finalmente, tengan la convicción de que su aplicación es una obligación.

Malla moral de soporte para la bioseguridad

Todos los miembros del equipo de salud bucal deben tener las competencias necesarias para enfrentar los dilemas que plantea la bioseguridad en la atención de pacientes odontológicos. Más que conocimientos teóricos -que deben ser actualizados constantemente, ya que son sometidos a validación científica en todo momento-, los miembros del equipo de salud bucal y, principalmente, el cirujano dentista, deben reconocer los riesgos en su entorno y evitar que ellos provoquen un contagio a sus pacientes.

El cirujano dentista debe mantener actualizados los conocimientos relacionados con la microbiología que están directamente vinculados con su práctica profesional. La formación de pregrado debe tomar conciencia de los riesgos y entregar todos los elementos curriculares que permitan crear los mecanismos para enfrentarlos, diseñando las medidas más seguras para ser aplicadas en su práctica. Todo esto se debe sustentar en otro concepto moral: el de obligatoriedad. "Si conozco el riesgo y sé como evitarlo tengo, entonces, la obligación de hacerlo". Una forma de aplicar esta obligatoriedad es recurriendo a la ética heterónoma, y la formación en las escuelas de pregrado debe inculcar el respeto irrestricto a las normas que dicta el Estado. Otra forma es fomentando un comportamiento que esté más de acuerdo con la ética autónoma, donde la obligación se derive de la libertad para querer y obrar conforme al deber. El verdadero acto moral implica la libertad del individuo para obrar de acuerdo con su conciencia, en su autonomía(7).

Así como el contagio de un paciente obedece a la ley del todo o nada, es decir, cuando adquiere el virus del SIDA o la hepatitis no lo hace sólo para una parte del cuerpo sino para todo el individuo, las normas de bioseguridad deben ser absolutas, de aplicación universal y asimilando esto a los principios de la ética kantiana: las mismas normas deben ser consideradas positivas por todos los individuos, tener como fin la protección del ser humano y la acción moral que esa norma determine debe tener carácter universal.

Conclusión

Se ha planteado la necesidad de enfrentar los dilemas de la bioseguridad formando a los participantes del equipo de salud con valores que constituyan un modelo moral. Éste obligará a cada individuo, por decisión propia, a tomar conciencia de cada problema de bioseguridad que sus conocimientos le permitan detectar; no podrá obviar el problema, sino que se impondrá crear una forma de evitar el riesgo y, una vez creada, se verá enfrentado a la obligación de aplicarla y comunicarla a sus colegas.

Los contenidos y competencias que se asocian a la bioseguridad y a la bioética deben ser introducidos en la malla curricular de pregrado como materia de interés básico en todo el desarrollo de la carrera. Esto contribuirá a la creación de un modelo moral que soporte la práctica diaria de la bioseguridad.

La obligación emanada de normas cuya aplicación se deja a la buena voluntad de los profesionales no tendrá efecto alguno si estos profesionales no tienen un modelo moral basado en las costumbres, en el consentimiento generalizado, en la autoridad y en el bienestar humano y del medio ambiente.


Irribarra Mengarelli, Roberto R. LA BIOÉTICA COMO SOPORTE DE LA BIOSEGURIDAD. Acta bioeth., Ene 2006, vol.12, no.1, p.29-34. ISSN 1726-569X

12 julio 2006

NORMAS DE BIOSEGURIDAD



Las normas de bioseguridad están destinadas a reducir el riesgo de transmisión de microorganismos de fuentes reconocidas o no reconocidas de infección en Servicios de Salud vinculadas a accidentes por exposición a sangre y fluidos corporales.

Los objetivos de estas recomendaciones son establecer:

1) Las medidas de prevención de accidentes del personal de salud que está expuesto a sangre y otros líquidos biológicos.

2) La conducta a seguir frente a un accidente con exposición a dichos elementos.

Se debe tener presente que debido al desarrollo científico técnico se deben preveer revisiones periódicas de estas normas a los efectos de asegurar la actualización de las mismas.

En Chile esto esta regulado por la ley 19.300. El artículo priemro de esta ley dice: "El derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, la protección del medioambiente, la preservación de la naturaleza y la conservación del patrimonio ambiental se regularán por las disposiciones de esta ley, sin perjuicio de lo que otras normas legales establezcan sobre la materia"

REALIDADES SOBRE EL PROTOCOLO DE BIOSEGURIDAD

Los rápidos avances de la biotecnología agrícola contribuyeron significativamente para que, a principios de la década de los 90, se introdujeran al mercado los primeros productos agrícolas genéticamente modificados, y las principales especies cultivadas fueron aquellas de gran importancia comercial: maíz, soya y algodón.

Paralelamente, la previsión de un flujo comercial mundial creciente de semillas y granos transgénicos, así como de los productos elaborados a partir de estos últimos, dio la pauta para iniciar el debate internacional sobre los posibles efectos adversos de los organismos genéticamente modificados (OGM’s) a la diversidad biológica, el medio ambiente y la salud.


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11 julio 2006

DEFINICIÓN DE BIOSEGURIDAD

El significado de la palabra bioseguridad se entiende por sus componentes: “bio” de bios (griego) que significa vida, y seguridad que se refiere a la calidad de ser seguro, libre de daño, riesgo o peligro. Por lo tanto, bioseguridad es la calidad de que la vida sea libre de daño, riesgo o peligro. No obstante, existen otros significados asociados a la palabra “Bioseguridad” que se derivan de asociaciones en la subconciencia con los otros sentidos de las palabras “seguro” y “seguridad” definidos en el diccionario (Sopena 1981) como la calidad de ser: cierto, indudable, confiable; ajeno de sospecha; firme, constante, sólido.

La bioseguridad es un requisito fundamental para conseguir los objetivos establecidos en el marco estratégico para la FAO, mediante la promoción, el mejoramiento y el fortalecimiento de los marcos normativos y reglamentarios para la alimentación, agricultura, pesca y la silvicultura.
La bioseguridad tiene una importancia directa para la seguridad alimentaria, la conservación del medio ambiente (incluida la biodiversidad) y la sostenibilidad de la agricultura.
La bioseguridad comprende todos los marcos normativos y reglamentarios para actuar ante los riesgos asociados con la alimentación y la agricultura.

La bioseguridad consta de tres sectores, a saber, inocuidad de los alimentos, vida y sanidad de las plantas y vida y sanidad de los animales. Estos sectores abarcan la producción de alimentos en relación con su inocuidad, la introducción de plagas de plantas, plagas y enfermedades de animales y zoonosis, la introducción y liberación de organismos modificados genéticamente (OMG) y sus productos y la introducción y el manejo inocuo de especies y genotipos exóticos invasivos.